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Estamos muy acostumbrados a movernos con toda libertad durante nuestra vida cotidiana y en nuestros desplazamientos. Cada vez más, a pesar del tráfico y la masificación, tenemos menos dificultades para acceder a aquellos sitios que antes nos era casi imposible de alcanzar.
Pero no todo el mundo lo tiene tan fácil. A pesar de encontrarnos en el siglo XXI y de disponer de la más alta tecnología en muchos campos, la accesibilidad para personas con movilidad reducida y/o limitaciones sensoriales sigue siendo una asignatura pendiente para la mayoría de ciudades y locales.
Por lo que veo, y es mi opinión personal, hasta que las empresas no consideren a estos colectivos como parte activa del mercado, hasta que no los considere rentables, no tomarán las medidas oportunas para adaptar sus servicios.
Otra cosa a parte es la gestión de las ciudades, cuyas mejoras dependen directamente de las administraciones. A mi entender no hay excusa moral, social ni política para que no sean accesibles, ya que partimos de la base que todos los ciudadanos tenemos la misma categoría, pero desgraciadamente queda mucho camino por recorrer en este aspecto.
Señores empresarios, señores políticos: Como el resto de mortales (ni más ni menos) las personas discapacitadas gozan viajando, cenando en un buen restaurante, ejerciendo y disfrutando su autonomía. Pero no podrán ejercerla si no adaptan sus locales a sus necesidades y por lo tanto no podrán gastar su dinero en sus negocios. ¿Todavía no lo ven claro?
Nuestra población envejece a un ritmo vertiginoso. El número de personas situadas en las franjas de edad más elevadas, está creando un mercado con unas demandas específicas, que cada año se prevé que aumente de forma exponencial. A esto le tenemos que añadir que muchas regiones españolas se están convirtiendo en el geriátrico de Europa (en el buen sentido de la palabra). Nuestro clima, gastronomía y el mercado inmobiliario atraen y han atraído durante años a jubilados europeos que eligen nuestro país para su merecido descanso.
La generalización del uso de los vehículos particulares y el aumento de la seguridad de los mismos ha provocado, por un lado una siniestralidad muy elevada, pero por otro, un índice de supervivencia mayor, debido a las mejoras en los dispositivos de seguridad activa y pasiva. El colectivo de minusválidos por accidente no ha parado de aumentar en los últimos años y, a pesar de las campañas de la DGT, no veo demasiados avances al respecto.
Pongo a vuestra disposición una serie de enlaces con lo que espero poder poner mi granito de arena para que encontréis vuestro local, hotel, bar de copas, comercio… Para que podáis disfrutar en vuestros momentos de ocio y si os apetece, proyectar un viaje o una excursión.
Por supuesto, esperamos vuestras aportaciones en los comentarios. Vamos a ver si somos capaces de conseguir ampliar este listado de recursos.