Suiza es un lugar único por muchos factores. Ya hemos hablado de su comida, de sus deportes, de su gente, pero otro de los puntos principales que hacen de este país un terreno ideal para las vacaciones son sus ciudades. El encanto inconfundible de las principales plazas turísticas no hacen más que sumarle atractivos a un lugar de por sí extraordinario.
Berna es la capital, y su aire medieval justifica la declaración de la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Con sus numerosas fuentes, fachadas de arenisca, callejones y torres históricas, la ciudad se coloca entre las más bellas del mundo. Los 6 kilómetros de arcadas, llamadas “Lauben”, constituyen uno de los paseos de compras más largos y protegidos contra la intemperie de todo el Viejo Continente.
Tanto las personas que viven allí como los miles de turistas que recorren sus calles diariamente se deleitan con los boutiques, bares y teatros ...