Una tradición que ha tomado fuerza en la provincia de Teruel, más precisamente en la villa de Calanda, ubicada en el Bajo Aragón es la celebración de lo que se le llama “romper la hora“. Una festividad que convoca a más de 3000 bombos y tambores desde el mediodía del Viernes Santo hasta las dos de la tarde del día siguiente.
El ruidoso evento comienza cuando el reloj de la iglesia anuncia con su campana la hora doce y desde entonces, como una estampida, todos los redoblantes suenan en un estruendoso espectáculo que inunda las calles de Calanda.
Luego de dos horas, se forma una procesión, que recibe el nombre de Pregón, y que parte desde la plaza principal dando la vuelta al pueblo ejecutando cinco o seis ritmos diferentes.
Algo muy curioso sucede cuando dos grupos se enfrentan en una esquina… entonces se detienen y frente a frente se genera ...