Hasta hace poco, Praia do Rosa era un tesoro escondido en el estado de Santa Catarina, al sur de Brasil. A 80 km de Florianópolis pero distante del turismo, sólo la conocían los pescadores que allí tenían su morada y unos pocos más que deseaban guardar el secreto. Pero tal y como ocurrió con otras playas del extenso litoral brasileño la joya fue “descubierta” por surfistas, sabios en el arte de peregrinar.
Paulatinamente, esta pequeña aldea erigida en un morro zigzagueante de callejuelas de piedra se transformó en uno de los balnearios top del surf brasileño. Así llegaron nuevos pobladores, quienes imaginaron una vida más sana en este paraíso, donde construyeron encantadoras posadas con la certeza de que los visitantes no tardarían en arribar.
Ante la mirada atónita de los colonos, entre los nuevos visitantes aparecieron las ballenas. Son muchos los que se sorprenden al saber que se pueden ver ballenas en ...