Pero hay más colores. Está el verde radiante de los jardines, como el Garden of the Groves de la isla de Gran Bahamas un exuberante vergel con más de 5.000 especies de plantas exóticas traídas de todos los lugares del mundo. Arriba, el azul intenso del cielo, en el que incluso las nubes parecen colocarse para la postal perfecta; abajo, los corales de todos los colores que con frecuencia cubren viejas embarcaciones que naufragaron hace tiempo. En los fondos marinos, aparece El paraíso submarino, tan irreal en una primera inmersión, se carga de reflejos metálicos, o de formaciones infinitas de peces que se acercan hasta nuestra bombona de oxígeno.
Esa borrachera de color sigue en tierra, cuando cae el sol, por ejemplo en sus más de 20 reservas y parques nacionales, como el de Inauga, con casi 230 especies diferentes, entre ellas los coloridos flamencos. ¿Más color? El de las luces ...