En Andalucía se concentra la luz solar mediante espejos para generar energía limpia: un espectáculo ecológico. Llegar a Solúcar es como llegar a la guarida del villano de una película de James Bond: una torre de cemento de 115 metros, rodeada por 624 reflectores heliostáticos de 120 metros cuadrados cada uno que iluminan la humedad y el polvo de la atmósfera, creando un halo que parece de otro planeta.
Tras la entrega de los anteojos de sol obligatorios para proteger la vista de la intensidad de los rayos, nos dan un paseo por el lugar, que incluye un vertiginoso viaje en ascensor y luego la subida de una empinada escalera hasta el tope de la torre, desde donde se ve el parque helióstatos. La palabra “helióstato” proviene del griego, helio, sol, y stato, detenido. Estos reflectores consisten en enormes espejos que siguen el curso del sol, concentrando las radiaciones en un ...