Si alguien tiene proyectado un viaje a Marrakech, no puede prescindir de una visita fuera de circuitos y lejos de lo que cualquiera hubiera esperado encontrar en esta original ciudad de Marruecos.
Se trata del bellísimo Jardín Majorelle. Una reserva natural de cactus, bambúes, buganvillas y muchas otras plantas que dibujan un precioso jardín concebido en 1924 por el pintor Jacques Majorelle como un autentico remanso de paz, para ser su lugar de retiro.
El arquitecto Paul Sinoir fue quien proyecto el edificio del chalet, a imagen del estilo de los palacios marroquíes. Líneas arquitectónicas limpias, juegos de agua y luz y una frondosa vegetación crean un inigualable entorno. Paul Sinoir tuvo la idea de convertirlo en tienda taller y fue cuando Majorelle pensó en la creación de un jardín botánico. Compro plantas de todos los lugares del mundo, cactus, yucas, cocos, nenúfares, filodendros, papiros y un sin fin de flores, hasta ...