En la Isla de Capri, pintado de un turquesa imposible, el mar atrae inevitablemente. Las playas invitan a reposar entre las rocas y entregarse a Febo. Aquí y allá, las grutas escondidas se suceden, y dan un discrero cobijo al relax, mientras que los que quieren mirar yser vistos, se congregan en Marina Picoola. Capri es pródiga en rincones de ensueño, pero la Grotta Azzurra es la estrella.
Se trata de una cavidad de unos 60 metros de largo a la que se ingresa en bote a remo por una pequeña abertura muy cerca del nivel del mar, por lo cual, esta excursión sólo se puede hacer con condiciones climáticas óptimas. Entrar a ella es todo un rito que precisa su tiempo de espera, debido a que los bores van ingresando en pequeñas tandas, esperando la ondulación perfecta que los empuje suavemente a su interior.
Adentro, su nombre queda en evidencia: por ...