Los altos acantilados de la costa, los frondosos bosques de pinos, las preciosas calas de aguas cristalinas y las salidas de sol espectaculares, son las características que hacen de la Costa Brava un paraíso para los sentidos.
Pasear por los caminos de ronda de cala en cala, con el azul intenso del Mediterráneo como telón de fondo, los árboles haciéndonos sombra a nuestro paso, las rocas marcándonos el camino, y el aire puro y el sol como compañeros de trayecto, no tiene precio.
Y, para disfrutar, no debemos estar encerrados horas y horas en un avión, ni cambiar moneda, ni practicar idiomas… Con unas horas de coche es más que suficiente. De Blanes a Portbou, la costa gerundense tiene muchas cosas maravillosas para ofrecernos: pueblos medievales como Pals o Peratallada, el Parque Natural del Cap de Creus, los Aiguamolls de l’Empordà, las Islas Medes, la bahía de Roses, las ruinas de Empúries, ...