Si de amores a primera vista se trata, Praga es la candidata perfecta. Esta ciudad de ensueños, de cuentos de hadas e innegable clasicismo, es un destino perfecto de fin de semana: en sólo dos días podrás conocer las principales atracciones de la ciudad.
Atravesando el río Moldava se emplaza uno de los puentes más hermosos de Europa: el Puente Carlos. Encargado por el emperador Carlos IV en 1357, fue terminado en 1400 y es la ruta más atractiva desde Staré Mesto (“ciudad vieja”) al Castillo de Praga. Si bien es la mayor fortaleza del mundo, podrás recorrerla rápidamente, desde la catedral gótica de San Vito y el callejón del Oro hasta los jardines.
En Malá Strana (“barrio pequeño”) encontrarás una de las mejores postales de la ciudad. Los serpenteantes callejones del barrio, con antiguas farolas y restaurantes escondidos, te llevarán al Museo Franz Kafka y al asombroso Jardín Wallenstein.
Del otro lado ...