Una muy buena opción para huir de la cotidianidad del día a día y poder desconectar por completo es la ciudad balneario de Baden-Baden, a los pies de la Selva Negra. Los romanos ya dieron cuenta de los beneficios de sus aguas medicinales que brotan a 2.000 metros de profundidad, luego durante la belle époque se convirtió en capital de veraneo de Europa y ahora son los poderes curativos de sus aguas, su moderna Terma Caracalla, el histórico baño romano-irlandés Friedchsbad, sus exclusivos hoteles con spa que proponen infinitos tratamientos de belleza y salud.
Además de pasear, hacer excursiones, escalar o simplemente disfrutar de las vistas, podemos dejarnos mimar en alguno de los 111 hoteles y 37 lugares certificados con la marca de calidad ‘WellVital’ y que ofrecen un amplio abanico de posibilidades para cada demanda, desde una ruta relajada en bicicleta a un masaje con piedras de Franconia, un tratamiento para ponerte en forma ...