Te ofrecemos algunas ideas que te servirán a la hora de viajar. Dado que no puedes evadir los impuestos y cargos adicionales, lo que queda por hacer es buscar posibilidades inteligentes para reducir el costo de tu boleto.
No pagues más por opciones que no necesitas: el precio de un boleto se reduce conforme suben las restricciones. Los boletos que no son reembolsables, ni aceptan cambios si son más baratos.
Compra en línea: no te quedes con el precio que te ofrece una sola agencia de viajes. Revisa los precios en diferentes páginas en Internet y vuélvete tu propio consultor.
Infórmate: en cuanto sepas que vas a viajar empieza a buscar diferentes opciones. Decídete: vale mucho la pena los 15 minutos que te tomará leer todas las restricciones y condiciones (gastos por sobrepeso, cargo extra por pago con tarjeta de crédito o impuestos de salida, entre otras cuestiones), pues si te enteras dos horas antes de la salida de tu vuelo no te quedan muchos mecanismos de protesta.
Si tienes el tiempo suficiente, planea tu viaje de forma inteligente: los vuelos en temporadas bajas son más económicos: y, en las altas, un viaje de lunes a lunes saldrá más barato que de domingo a domingo. También hay buenas ofertas en compras de último momento.
Lee entrelíneas: “todos los cargos incluidos” no significa eso literalmente. Llama a la línea gratuita de la aerolínea y haz preguntas específicas al momento de comprar tu boleto.
Trabajar la tarifa: las agencias de viaje y las aerolíneas usan semejante término cuando monitorean tu vuelo por unos días, para que cuando se libere una tarifa menor a la tuya la ocupen para ti.
Acumula millas: pregunta por programa de viajero frecuente. Algunas aerolíneas tienen convenios entre ellas para que puedas acumularlas.
Compra en paquete: un circuito resulta mucho más económico que comprar todo por separado. Si vas a tomar un avión a Europa y allá pretendes viajar en tren, subirte a un ferry y tomar autobuses para moverte, los paquetes son la mejor opción y se saltan algunos impuestos.
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