En Menton, el limón es el fruto del deseo. Símbolo y emblema de este encantador poblado de la Costa Azul, que roza la frontera con Italia, este cítrico ha elegido el singular microclima del sudeste francés para crecer en abundancia e inundar con su aroma todos los rincones. A estas latitudes, cada febrero arriban cerca de 200 mil turistas para rendirle tributo en una de las celebraciones más singulares y atractivas de Europa: la Fiesta del Limón.
El leitmotiv, esta vez, será: “Menton, todo un espectáculo”, que dará pie a los desfiles de las magníficas figuras y carrozas decoradas con el redondo fruto como protagonista. A su paso, contagiarán a los presentes de algarabía, al compás de la música de distintos tipos de orquestas y conjuntos locales folclóricos.
Durante las noches, se realizan asombrosos desfiles en los que el espléndido espectáculo que significa ver las carrozas iluminadas se corona con una explosión multicolor de ...
Cómo se denominan, los nombres de los mercados son una indicación del tipo de cosas y de precios que encontrarás. El término “marché aux puces” (mercado de pulgas) indica productos locales, y es probable que encuentres verdaderas gangas. “Brocante” siempre es señal de piezas de colección, y el elevado término “antiquités” corresponde a las antigüedades, y significa que se trata de un evento de alto nivel. Sin embargo, en estos mercados el ambiente fluye más de lo que sugieren las etiquetas. Diseñadores de interiores de todo el mundo frecuentan el Pruces de Saint Ouen, un conjunto de 15 mercados en París.
También existen los mercados temporales, adicionalmente a los mercados regulares de Francia, hay eventos excepcionales como los “braderie” (venta de rebajas) o los “troc-broc” (intercambio de piezas de colección). Los mercados locales, poseen un gran encanto, sobretodo los mercados de manualidades. Encontrarás especialidades regionales como cerámica de Savoyard, mantelería de Pays ...
Vezelay es una ciudad diminuta, ubicada en el centro de Francia y trepada sobre la cresta de una colina, porqué así es como se construían las ciudades en la Edad Media, para defenderse mejor. Con algunos cientos de habitantes, tiene dos lujos que el viajero sensibilizado no debería saltear.
Por un lado tiene la gran basílica de Vezelay que enfrenta la plaza del lugar con su solidez románica y que 700 años después atestigua la potencia de la fe en una época donde nada era laico. Por otro lado, Vezelay tiene el paisaje que la rodea, un horizonte de valles y suaves laderas de belleza casi incomparable, cuya lejanía puede contemplarse desde cualquier punto de la ciudad.
La ruta que pasa por Vezelay no es demasiada transitada y mucho menos visitada por un turismo que prefiere las autopistas o las líneas aéreas.Pero para los visitante amante de la hermosura y el rastro de los siglos, ...