En la última noche del año, los brasileños rinden culto a una divinidad ecléctica y un tanto coqueta con la que es mejor mantener las buenas relaciones.
Toda divinidad tiene su lado oscuro y Yemanjá, la diosa (orishá) de los mares, no podía ser una excepción. Llegó a las costas de Brasil a bordo de los barcos cargados de esclavos africanos, coqueta, ecléctica (con poses y ornamentos de la iconografía católica) y mucho carácter Para tenerla contenta, los brasileños le rinden culto en todas las playas del país, desde Copacabana a Itapuá, en Salvador de Bahía, la última noche del año.
Las maes de santo (las sacerdotisas de esta religión afroamericana, llamada candomblé), vestidas de blanco, encienden velas y lanzan al mar pequeños barcos llenos de flores del mismo color. Si la marea se los lleva, significa que Yemanjá bendice el nuevo año. Los seguidores de la orishá practican rituales del candomblé, ...